Así marcho Guadalajara por el matrimonio igualitario


Hace 32 años, en 1985 un grupo de jóvenes gays y lesbianas se unieron para apoyar a una huelga de mineros. El apoyo de la diversidad sexual no fue bien recibido en un principio por este grupo en huelga. Sin embargo, poco a poco ambos se dieron cuenta que compartían algo en común: ser una minoría con una lucha enorme por realizar para consolidar su bienestar. Poco más tarde el ejercito de mineros se vio fortalecido para luchar por sus derechos de la mano de los gays y lesbianas, y la comunidad LGBT en Londres se vio  apoyada de manera recíproca por los mineros.

Hoy en 2016, 32 años más tarde y a más de 8 mil kilómetros de distancia, se cuenta otra historia. Nace el “Frente Nacional por la familia” un segundo intento de los grupos más conservadores de México para movilizar al mero estilo de las campañas políticas, (con lonche, refresco y camiones) a miles de mexicanos que presumen defender a lo que ellos entienden como familia natural.

La lucha que ellos presumen como genuina es un intento desesperado por evitar la reforma al artículo 4 de la constitución mexicana, si, en un estado laico que busca dejar de manera explícita que el matrimonio debe ser igualitario.

Según las cuentas del Frente Nacional por la familia, más de un millón 400 mil personas marcharon al rededor del país este 10 de septiembre para exigir que esto no suceda. Con argumentos como que se implementaría una “Ideología de género” para que los niños pierdan toda noción de su educación y vivan en un limbo donde se les obligará a cosas tan ridículas como vestir de niñas si son niños y así.

Envíos masivos de mensajes de texto a celulares, espectaculares con la leyenda “NO TE METAS CON MIS HIJOS”, páginas web, lonas, flyers, ruedas de prensa y un sínnumero de anuncios por todos lados dieron a conocer en tiempo récord al “Frente Nacional por la familia”. La pregunta del millón ¿con qué recursos? ¿quién les dio mi celular? ¿cuánto cuesta un espectacular? ¿cuánto cuestan 20 espectaculares? ¿Cuánto cuestan las vayas y los parabuses? pero quizá la más importante, ¿por qué en un estado laico la iglesia de manera “sigilosa” promueve estos movimientos? ¿quién puede poner un alto?

28 mil firmantes en Change.org exigieron a la CONARPED una respuesta ante este movimiento que muestra evidencias de incitar a la discriminación y la homofobia con una campaña de desinformación masiva. Y entre todo el texto destaca lo siguiente.

Si bien es cierto que quienes han expresado esta convicción tienen derecho a expresar libremente sus ideas y conservar sus creencias,en también es cierto que en un estado laico y democrático no es aceptable la imposición de ideología o creencia alguna por encima del reconocimiento de los derechos humanos.

Odio ser un milennial


La Generación Y está definida por aquellos que nacimos entre 1980 y principios del 2000. Compartimos, entre muchas otras cosas el que fuimos testigos de cómo se transformó la manera de comunicarnos a través de las plataformas tecnológicas  y el internet. Esta semana revisamos algunos datos duros e incómodos sobre lo que significa ser Milennial y porqué puede ser castrante.

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¡Manejas como vieja!


¿Te han dicho que manejas como vieja? ¿Eres una nena? Estamos acostumbradísimos a frases como esta y hay una palabra que hoy define este tipo de actitudes: micro machismo. 

¿Qué es, cómo se come y qué puedes hacer para prevenirlo? Esta semana en el Che’Moludo te lo explicamos. Ve el vídeo aquí y suscríbete al canal:

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La esperanza de América Latina


 

Caminamos para alcanzar el contingente y encontrarnos con él. Lo esperamos a la altura del Santuario. Honestamente no sabía bien qué me esperaría caminando por aquella marcha. Si algo me quedaba claro es que uniría mi voz a las consignas ahí proclamadas con las que mi corazón se identificara.

7:30 p.m. El contingente había llegado a la altura del Santuario. Algunos periodistas y otros ciudadanos como nosotros lo esperaban para caminar hacia Plaza de la Liberación. Dejamos pasar a los que iban hasta el frente, esperamos un poco y nos adentramos en el tumulto de personas que desde la glorieta de La Normal se habían dado cita casi dos horas antes. Unimos nuestras voces a las frases que con rabia y dolor se clamaban:

Foto tomada de LA JORNADA. Crédito Héctor Jesús Hernández

“¿Por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina?”
“Guerrero aguanta,  Jalisco se levanta”
“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”

Debo confesar que más que otras veces unir mi voz se tornaba doloroso. El freno no era el miedo precisamente, o la penita que le da uno luego con el reboso cuando no se siente lo suficientemente huevudo para gritar por lo que le es propio. Había dolor,  impotencia, alcanzar a completar una de estas frases cortaba mi garganta.

La marcha simultánea por los normalistas de Ayotzinapa este 8 de octubre, (creo) despertó en muchos la esperanza de que es posible unirnos nuevamente a una sola voz, por un objetivo en común: la vida de otro mexicano. Los miles de ciudadanos que marcharon la tarde del miércoles se hartaron de escuchar noticias con números de desaparecidos, con números de fallecidos. En todas y cada una de las fotografías presentadas por los marchantes hay una historia, una vida arrebatada, una pausa interminable, un vacío, así como cantidades incalculables de impotencia, dolor, rabia y coraje.

Seguimos caminando, pasamos por Palacio de Gobierno y, casi en coreografía, los dedos índices de la protesta señalaban al edificio entonando: “Asesinos”, “Muera el PRI”, “Esos son, esos son, los que chingan la nación”. Giramos a la izquierda, a un lado de catedral, edificio al que nadie apuntó ni protestó por algún motivo en particular. La calle se hacía más angosta paso a paso. Algunos corrieron al asta bandera, otros caminamos tranquilamente hasta ubicarnos en el mismo sitio. Una vez reunidos, uno de los convocantes solicitó nos sentáramos para poder vernos mejor. En plena tranquilidad, tomamos asiento la mayoría, mientras que  los de al rededor permanecieron de pie, compartiendo espacio con los locales de cantera que se colocan cada décimo mes del año por las Fiestas de Octubre.

Foto tomada de La Jornada. Crédito: Héctor Jesús Hernández

8:30 p.m. Las luces de la Catedral se encendieron. Cinco minutos de silencio y 43 ciudadanos leyeron los nombres de los desaparecidos, así como de los afectados en otras dolorosas anécdotas de Guerrero. Al pronunciar el nombre de los normalistas, el ritual exigía una respuesta al unísono: “Los queremos vivos”. Uno de los manifestantes que cargaba una cartulina poco legible sobre el genocidio y los partidos políticos exclamó un par de veces “Ya están muertos, para qué nos hacemos”. La multitud lo calló. “Respeta a los compañeros caídos” gritó desde su lugar un hombre. El evento terminó con la lectura de una carta de los ciudadanos y asociaciones que se reunían en un mismo propósito.

Pasamos de sexenio en sexenio y nada ha cambiado, sólo la comunicación. La efectividad de un mensaje erróneo cargado de fantasías y música positiva. Las palabras justas en un despliegue mediático que nos fuerza a creer que no todo estará tan mal. Que lo que pasa es por nuestro bien: reformas, inversiones, venta, compra, todo en la macro estructura económica. Mientras tanto, del otro lado del país, en un lugar cuyo nombre millones de personas no conocían y apenas sabían pronunciar: Ayotzinapa Guerrero; un crimen de estado se hace presente para recordarnos que aquello por lo que también se marchaba hace un par de años, aún está vivo: La violencia.

Ayotzinapa somos todos. Pudimos ser nosotros, pudieron ser tus hijos, mi hermano, tu padre, tu amigo. Sin duda una de las frases mas fuertes y contundentes para mi fue “¿Por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina?“. Si usted no asistió a la marcha, quizá le resulte más difícil identificarse con este sentimiento de dolor experimentado. Debo aceptar que la muerte en las noticias jamás me alarmó tanto como hoy, quizá muy tarde lo puedo ver. Hoy puedo sentirlo y por primera vez escribo con lágrimas en los ojos de saber que a alguien que buscaba la educación como una manera de mejorar su entorno, se le haya arrebatado la vida y con ello las esperanzas de su círculo por continuar luchando.

Hoy el nombre de Ayotzinapa es conocido por todos y bien pronunciado por muchos. A escasos veinte días del terrible suceso decenas de ciudades en el país y el mundo se levantaron para gritar a una sola voz que compartían su indignación para movilizar a las instituciones al esclarecimiento del suceso. Y no, “nos hacemos” como gritaba aquel hombre, los queremos vivos por que es lo justo. Quizá algunos de ellos hayan caído ya, pero aún así se deberá exigir justicia.

Vídeo: Rogelio Navarro.

Ayotzinapa y el 2 de octubre


Pues nada, después de un largo tiempo de ausencia decido regresar. ¿A qué? No sé exactamente, pero haré mi mayor esfuerzo por entretenerle mientras se da el tiempo y la delicadeza se seguir estas líneas. Lo que si aseguro es que dentro de las próximas entregas, al igual que antes hablaremos de teatro, quizá televisión, política, entretenimiento, redes sociales e increíbles descubrimientos de la vida.  Lo que sí es que ya desde hace varios meses entro en esta necesidad de volver a escribir, plantear posturas y debatir con ganas.

Debo confesar que en algún momento me llegué a sentir desarmado. Corrijo, me siento desarmado. ¿Qué pasó exactamente? No sé. Y quizá ese será mi primer tema, sin el más mínimo afán de agarrar esto de terapia, quisiera preguntar por ahí al querido lector si en algún momento ha dejado de sentirse capaz de debatir y entrarle como antes lo hacía. Y es que de pronto uno se enfrasca en todo y nada, uno tiene momentos donde le entra duro y tupido a hablar de lo que cree sabe “algo”, por mínimo que esto sea.  Me dejé de informar y me siento incapaz de hablar en ocasiones porque me falte conocer más lados de la moneda.

Hoy fue uno de esos días (y me apena un poco aceptarlo) en los que a través de Facebook me enteré de algo que no sabía que había sucedido, la desaparición y el asesinato de los normalistas en Guerrero. Leo párrafos enteros que explican que las víctimas luchan por un objetivo en común: “defender la educación pública en medio de las difíciles condiciones de las Escuelas normales Rurales, objeto de acoso estatal y federal durante décadas.” (La Jornada; Imanol Ordorika/Adolfo Gilly).

Abusaré de mi ignorancia para preguntar ¿por qué se desaparece a quien lucha por la educación?, ¿por qué se teme al conocimiento?, ¿por qué se sobrepone la ignorancia engalanada de violencia como prueba fehaciente de un poder vacío?, ¿por qué nos empecinamos en confiar en funcionarios vestidos de costosa corbata pero deficiente conocimiento?. Sigo leyendo y entiendo que, como todo en esta vida, hay poderes más complejos que uno no alcanza a dimensionar, que lo que sucede son señales, síntomas, puntas del Iceberg.

Sigo leyendo…, se habla de represión, desapariciones forzadas, narco policías, poderes corrompidos y omisiones del Poder Ejecutivo, de un PGR que no actúa a tiempo. Me detengo y recuerdo que justo el 2 de octubre por la noche escuchaba en IMAGEN una entrevista con uno de los estudiantes que estuvo en su momento involucrado en el movimientode 1968. El ahora adulto exitoso con una carrera alejada de aquel incidente que marcó una página en la historia del país, declaraba en su colaboración radiofónica que cada año se sobrevaloraba el 2 de octubre, es decir, quien se jacataba de recordar la fecha con la frase “no se olivda” estaba enfrascado en el pasado y no reconocía en el presente las grandes diferencias en materia educación y el acceso a ella. Minimizaba el hecho al afirmar que muchos de sus compañeros lograron superar el incidente y ahora tenían una vida profesional exitosa, e incluso dirigían grandes corporativos o asociaciones, es decir ya no vivían del 68.

De antemano ofrezco una disculpa porque me he pasado ya un rato mientras escribo esto buscando el audio o nombre de aquel ex líder estudiantil que hizo estas declaraciones que parafraseo con mi mayor esfuerzo.

Evidentemente el comentario de aquel hombre vuelve hoy retumbando a mi cabeza. Hablamos de los mismos temas en diferentes escenarios y circunstancias. No sabría yo precisar si más violentas y sanguinarias, pero vaya que no hay necesidad pues a estos niveles ya se han sobrepasado los límites imaginados.

“Entonces a los del tercer camión (que no habían bajado) los rafagueany los rodean. Después los encañonan y así los bajan. Los acostaron en el piso y se los fueron llevando en grupos. Sí los subieron a las patrullas”, remarca y repite como un mantra el listado de carros oficiales que han identificado.” (La Jornada, Paula Mónaco Felipe)

Si olvidáramos el 2 de octubre, podríamos olvidar Ayotzinapa, Atenco, Acteal, y así uno a uno todísimos los capítulos de nuestro Mexican Horror Story, estos que nos paralizan de tan solo imaginarnos tener el miedo, la impotencia y el dolor tan cerca. De pronto, podremos tranquilizarnos al recordar que vivimos en un estado tranquilo y merecemos estar bien, pero “no se olvida” que vivimos en el mismo territorio y aquí también suceden cosas terribles mientras uno duerme plácidamente. De pronto, prenderemos la televisión y veremos comerciales con una excelente narrativa que nos tentará a creer que todo marcha mejor, mientras escuchamos un fondo musical que indudablemente podría acompañar a una película de superación personal. Pensaremos en lo que nos merecemos y en lo que haremos: “Mover a  México”. Pasarán las semanas y podremos olvidar, aún cuando nuestros amigos activistas e indignados continúen informándonos  a través de las redes sociales de los avances en el caso, de las llamadas de atención de la ONU, de las perspectivas de la prensa internacional.

Muy probablemente dejemos de seguir a algunos para no enterarnos, muy probablemente olvidaremos y en unos años más al llegar el 2 de octubre, entonces nos congratulemos en decir “2 de octubre no se olvida”, porque irónicamente nos resulta más fácil recordar algo como un hecho histórico que un acontecimiento como este, que pone en entredicho que muchas cosas no han cambiado.

Regreso al inicio. Este padecimiento que hoy sufro, este de no sentirme con la capacidad de debatir, radica en que me he desconectado de un ejercicio tan simple al que antes dedicaba al menos 10 minutos al día: leer las noticias, enterarme aunque sea poquito, a conciencia, más allá de lo que uno escucha en los trayectos por la radio. Por tanto, a manera de autoregaño me digo: una medicina para no olvidar es informarse y buscarle, porque todo en esta vida, aunque creamos que no, viene juntoconpegado.

De santos y tapatíos: La procesión de la Santa Mentira


Copatzin Borbón

Recientemente le platicaba yo de las virgencitas, que si los votos que si los partidos, en fin y así pueden seguir saliendo temas de política, sociedad, economía y religión que en este México tan bonito siempre coexisten en santa paz.  Como sabe usted querido lector, y si no sabe le comento, uno de mis gustos más poderosos es el teatro. Hace ya algunos sábados me había comprometido con mi agenda cultural a asistir a un espectáculo de cabaret que se lleva a cabo los sábados y domingos de Julio en el Estudio Diana: “La procesión de la Santa Mentira”.

Protagonizada por Copatzin Borbón y dirigida por Tito Vasconcelos, la puesta en escena rompe las esquemas de la formalidad y presenta un completo juego de pin-pon entre el público y el actor, donde nos enseñan que “así es esto del cabaret”. La procesión de la Santa Mentira cuenta la historia de la Santa Papa, un tubérculo que florece en el campo donde Doña Trini dejó algún día hacer de sus necesidades a un ex cardenal que horas más tarde murió en el estacionamiento del Aeropuerto ¿Le suena la historia?

Pues así como le suena el caso Posadas, le sonará la extrema riqueza de la religión católica, la violencia de género, la homofobia y los extraños manejos políticos, sociales y económicos de la Santa, Católica y Apostólica Iglesia. Todo eso que también sucede en la ciudad, es relatado, criticado, satirizado y expuesto en el monólogo del actor tapatío Copatzin Borbón, quién nos acompaña en la procesión con diferentes personajes que también son parte del camino a la veneración de la Santa Papa.

Un espectáculo cómico-musical inteligente, ácido y de mucho cuidado para las cerradas mentalidades, esas que también pagan su boleto y ponen su carota de desaprobación ante las verdades expuestas como la pederastia sacerdotal o las falsas promesas por reivindicar a los homosexuales por parte del Cardenal Juan Sándoval. Porque eso sí, aquí hay de todo, chile, mole, pozole, tequila, risas y hasta algunas lágrimas en el momento menos esperado.

Sí usted es tapatío y  no tiene nada que hacer el fin de semana, diríjase el sábado en la noche al Estudio Diana, o el domingo en la tarde en su defecto. Y si tiene algo que hacer pospóngalo porque definitivamente “La procesión de la Santa Mentira” es un espectáculo que debe de ver para reírse y reflexionar sobre esta doble moral que vivimos, comemos y saboreamos todos los días.

Poster de la Procesión de la Santa Mentira

Interconexión en 10 minutos


La controversia política generada por la interconexión de las telecomunicaciones en México es un fenómeno que se presenta como la oportunidad perfecta para analizar la situación actual de ley federal de telecomunicaciones.

¿Qué es la interconexión?

En telecomunicaciones, la interconexión es la vinculación de recursos físicos y soportes lógicos, incluidas las instalaciones esenciales necesarias, para permitir el interfuncionamiento de las redes y la interoperabilidad de servicios de telecomunicaciones (ALEGSA, 2011). En el caso mexicano, las tarifas de interconexión se refieren a la cuota que pagan las empresas de telecomunicaciones a la grande de la telefonía de Slim para que a través de la red de Telmex puedan ellos ofrecer sus servicios.

El conflicto comenzó por allá del 2006, cuando la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCyT) emitió el Acuerdo de Convergencia que proponía un esquema regulatorio para la prestación integrada de servicios al público, mejor conocido como Triple Play: Cable, teléfono e Internet. El acuerdo fue cuestionado por prohibir la prestación de servicios de televisión restringida a Telmex y el derecho al resto de los concesionarios de redes públicas de telecomunicaciones para prestar todos los servicios técnicamente factibles. Años más tarde, la filial del ingeniero Carlos Slim, comenzó a ofertar servicios de televisión que, aunque no pertenecen directamente al multimillonario, se ofrecen a través de las tiendas Telmex y con cargo al recibo telefónico.

Yoo, el enemigo de Telmex

En Mayo de 2009, Grupo Televisa y Megacable sacaron a la luz pública su nueva estrategia de mercado en televisión restringida: YOO. Iniciando en Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey, Yoo se presentó como la propuesta de triple play digna de competir con los servicios de Slim a través de ofertas como la de un paquete básico que incluye 40 canales de televisión digital, Internet (1 MBPS) y un plan residencial de telefonía por $38.00 USD al mes. La decisión de los dos conglomerados dominantes en la TV por cable mexicana obedece a la estrategia trazada en los intestinos de la Cámara Nacional de Telecomunicaciones por Cable (Canitec) de México para enfrentar a su gran enemigo, Telmex. (Todo TV News, 2009)

2011 fue la fecha para que Carlos Slim decidiera retirar sus anuncios publicitarios tanto de Televisa como de Televisión Azteca luego de que las fricciones políticas por el tema de la interconexión llegaran a cimbrar en la incomodidad del Ingeniero. La discusión se centraba en que las empresas de telefonía que coexisten en México exigían un precio de interconexión más bajo que el actual, porque éste no les permitía ofrecer un servicio de calidad.

Al respecto, el senador Javier Corral afirma que los competidores de Slim sólo se aparecen en los grandes mercados urbanos que él abre, desarrolla y consolida con su inversión e infraestructura, pero en la otra mitad del territorio nacional que incluye hasta bosques y selvas, el interés por la inversión y la competencia desaparece (Corral Jurado, 2011). Es necesario aclarar que no existen instituciones reales que regulen las operaciones y tarifas de la interconexión en busca de un servicio y precio justo que beneficie al consumidor, por lo que el pleito entre empresarios no es más que una lucha por el hueso más jugoso. Los contrincantes principales quedan claros a simple vista: Televisa, quien busca descalificar los servicios de Telmex para ganar terreno a través de su estrategia “Yoo” y Telmex, quien pretende entrar al mercado de la televisión restringida consolidándose como “Carrier de carriers”.

La desaparición de Telmex y Telcel de las pantallas es quizá una de las acciones más complejas de la estrategia del grupo Carso por ganar la batalla. El silencio en la pantalla implica la libertad por parte de las televisoras de atacar a las telefónicas, ahora sin el derecho de réplica. Grupo Carso, por su parte, explota sus propios medios como Prodigy MSN para hacer llegar mensajes claros sobre su postura contra el duopolio televisivo, quién no le permite entrar al negocio de la pantalla chica.

Si observamos el plano general podremos revisar cómo el pleito realmente está en la defensa propia de cada monopolio por su mercado y la negación absoluta por permitir al otro competir dignamente. Televisa y Tv Azteca quienes pretenden mejorar la oferta de telefonía y hacer valer su presencia en las pantallas, y Telmex/ Telcel que por medio de las tarifas de interconexión niega la libre competencia y suplica su entrada al mercado de la TV de paga para no perder más clientes. El ejército televisivo parece predominar, al tener poder de convocatoria con las demás empresas de telecomunicaciones como Iusacell, Nextel y Axtel, que alzan la voz para declararse en contra de las “prácticas monopólicas” de Telmex.
Según la agencia de consultoría MediaTelecom, una interconexión justa no es posible mientras el Estado no obligue a los operadores a invertir en infraestructura de redes. Sin embargo, es lícito y natural que los operadores defiendan sus intereses, pero no existe motivo para desinformar a la opinión pública con argumentos y estrategias mediáticas que contravengan en la transparencia. (Media Telecom, 2011)

Nos encontramos ante un panorama complejo, en el que grandes monopolios se pelean por la supremacía de su nombre en las ganancias económicas, sin embargo, no podemos dejar gran parte de la responsabilidad de que este tipo de pleitos tengan lugar en la agenda política nacional se debe a la ausencia de una ley de telecomunicaciones que regule las concesiones, permisos, tarifas y formas de operar de las grandes empresas como Telmex, Televisa, Tv Azteca, Axtel, etc. Mientras no se logre un acuerdo legislativo que se separe a los intereses económicos de los empresarios de la telecomunicación de los beneficios de una oferta competida y justa para el consumidor, la situación difícilmente cambiará de tesitura.

Hoy Iusacell forma parte de la estrategia de Televisa por ganar la guerra de la interconexión, al igual que sus comerciales que “delatan las irregularidades e inconformidades de la sociedad con el territorio TELCEL/ TELMEX”. Mientras tanto, el ingeniero Slim Helú pretende el desarrollo de una estrategia comercial que incluye la presencia de su imagen en eventos deportivos como el futbol, en los que será prácticamente imposible que su logo no aparezca si viene portado por los jugadores de los equipos más importantes de la liguilla.

¿Qué sucederá? ¿Quién apuesta más? ¿Quién se perjudica más?

Usted opine.
Bibliografía

Corral Jurado, J. (13 de Marzo de 2011). Pleito intermonopólico: El estado ausente. Recuperado el 28 de Marzo de 2011, de La voz de Juárez: http://lavozdejuarez.com/26497/pleito-intermonopolico-el-estado-ausente/

Todo TV News. (12 de Mayo de 2009). YOO inicia la batalla en el Reino de Telmex. Recuperado el 28 de Marzo de 2011, de Todo TV News: http://www.todotvnews.com

ALEGSA. (29 de MARZO de 2011). Definición de Interconexión. Obtenido de http://www.alegsa.com.ar/Dic/interconexion.php

Media Telecom. (17 de Marzo de 2011). Interconexión: ¿dónde está el modelo de costos y por qué se manipula información? Opacidad, populismo y sesgos. Recuperado el 28 de Marzo de 2011, de Media Telecom: http://www.mediatelecom.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=8581&catid=81&Itemid=1

El prejuicio del matrimonio


En 2010, el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo ocupó un espacio sustancial e importante en la agenda mediática mexicana. Las aprobaciones legislativas del Distrito Federal provocaron revuelo por la inesperada acción social a favor de los derechos del colectivo LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero). Entre el alboroto se escucharon desesperados gritos provenientes de diferentes actores políticos en su afán por frenar la mudanza del concepto de “matrimonio” a uno cuyo significado contemplara el derecho a parejas del mismo sexo. Tras intensos debates, declaraciones despectivas del Cardenal Sandoval Íñiguez y reflexiones al respecto de los ministros, la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a favor de la constitucionalidad a las reformas del Distrito Federal en su Código Civil en materia del matrimonio y la adopción entre personas del mismo sexo.

Cuando una nación como México atraviesa una controversia social de esta magnitud resulta el momento perfecto para que una gran cantidad de comentarios surjan en la esfera social, aquella que se despierta en las charlas de café y los radio-pasillos, donde se habla del otro como digno objeto del juicio emitido por nosotros. Justo ahí, donde escuchamos con cotidianeidad preguntas o afirmaciones como: “México no está preparado”, “Una cosa es que se casen pero otra que tengan hijos”, o el clásico “Yo respeto, pero ¿y eso de los niños?, no está bien”.

En los últimos días, hablar de la adopción entre parejas del mismo sexo se suma a la lista de temas que prefieren no tocarse, tales como la política y la religión. Pensar en un infante que al ser adoptado conciba como padres a una pareja compuesta por dos hombres o dos mujeres, no es tema sencillo. Pero es justo aquí donde dejamos la realidad de lado y basamos nuestro punto de vista en la generalización, el estereotipo y el prejuicio. Situándonos en nuestra experiencia, con dificultad habremos conocido en persona a alguien cuya familia sea homoparental, por lo que en la misma tesitura ignoraremos el daño o beneficio que este tipo de familia representa para el individuo. Es entonces cuando debemos reconsiderar las reflexiones que llegan a nosotros que se constituyen, casi en su totalidad, por prejuicios y estereotipos sobre la moral, las buenas costumbres, los sacramentos y la familia.

El debate por la adopción comúnmente está enfocado sobre las diferencias entre dos padres heterosexuales ante dos padres homosexuales. Sin embargo, quizá el factor determinante pueda radicar en algo más simple, que el menor tenga o no la posibilidad de tener padres. Pensar en la preferencia sexual como uno de los elementos más importantes para determinar si un proceso de adopción debe o no ser posible, no es más que constatar una referencia clara a los predominantes estereotipos sobre la diversidad sexual, aquellos que se han hecho posibles gracias a la generalización que posiciona a todos aquellos con preferencias sexuales “diferentes” dentro del concepto de la promiscuidad, la degeneración y las malas costumbres. Asimismo, es importante recalcar que la posibilidad de que parejas del mismo sexo puedan adoptar abre solo una puerta más a la igualdad de derechos y no es equivalente a que todas y cada una de las parejas homosexuales en el país lo ejerzan, así como pasa hoy en día con las parejas heterosexuales, quienes aún gozando de plena fertilidad hacen válida la posibilidad de no hacer familia.

La evolución del concepto civil del matrimonio y todos sus derivados, es tan necesaria como entender que las generalizaciones son solo barreras sociales y maniqueístas que entorpecen el entendimiento de que la preferencia sexual no tiene nada que ver con los valores humanos y la transmisión de los mismos. Las parejas homoparentales al igual que las heteroparentales no están excentas de separaciones, divorcios, discusiones, acuerdos, logros, aprendizajes y delegación de roles particulares para cada miembro de la familia. A la fecha un gran número de familias homoparentales viven en el anonimato, desamparadas por un Estado Mexicano que no concibe en su totalidad la defensa de los derechos básicos de seguridad social. La razón ya la conocemos, su preferencia sexual.