Please like me o de cómo levantarse con gracia


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Me diagnosticaron enfermo con reposo urgente. Me he enfermado demasiado este año por lo que varias veces ya he pasado a los exámenes de sangre. Es chistoso cuando ya la gente de los estudios de laboratorio ya te conoce, “A ti ya te he visto, ¿verdad?”. En fin, si algo he aprendido del reposo es que sirve para tener jornadas enteras de Netflix sin resentimiento. Y justo en mi reflexión sobre como “cómo entender tus relaciones interpersonales” apareció esta belleza de serie. Se llama Please like me, es australiana y tiene 3 temporadas disponibles en la plataforma de streaming más querida por todos (o al menos por mi).

Please like me cuenta la historia de Josh, un chico de 20 años cuya madre tiene algunos trastornos psicológicos que la llevan a varios intentos de suicidio. Su padre inicia ahora una nueva vida con Mhae una explosiva tailandesa que llena de celos a la madre de Josh. La historia comienza justo cuando la novia de este singular protagonista decide dejarlo, porque él seguramente es gay. A partir de ese momento y como por arte de magia, la vida de este güero y flacucho personaje comienza a cambiar aceleradamente: un chico guapo y musculoso  entra en su vida, así como un sinfín de historias cargadas de ironía, humor negro, romances fugaces, decisiones difíciles y pendejada tras pendejada (perdón, pero eso son).

El encanto de Please like me está en esa extraña mezcla de un personaje protagónico tan adorable como arrogante y situaciones muy comunes rodeadas de una amistad genuina que acompaña todos y cada uno de los pasos de Josh. Las imágenes y los sonidos de la serie también son exquisitos así como los sabores de cada uno de los capítulos, porque tiene usted que saber que cada episodio lleva el nombre de un platillo que en algún momento se comerán los personajes en los escasos 25 minutos de la serie.

Si algo nos enseña esta historia es que así como lo dice su canción de cortinilla “I’ll be fine”, para caerse hay que saber levantarse, una tras otra, putazo tras putazo (por que eso son) y aunque duela, hay que hacer como que no pasó nada para darle vuelta a la página y disfrutar de las simplezas de la vida para despertar al día siguiente bailando mientras hacemos el desayuno.

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Si usted es de esos que en el primer capítulo decide todo y prefiere abandonar el viaje, le prometo que tanto el personaje como la historia completa pasan de un tono sátiro a uno más humano, tocando de cuando en cuando temas más complejos. Si usted es de los que buscan referentes para saber por dónde va la cosa, le puedo decir que Please like me es algo así como el primo lejano de Master of none, eso si, con mucho más humor negro.

Las primeras 3 temporadas están en Netflix y la cuarta actualmente se transmite en televisión estadounidense y australiana a través de ABC.

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¿Cachaste a tu novi@ con alguien más? Esta recomendación que acaba de ingresar al catálogo de Netflix seguro te ayudará a aliviar las penas y darte cuenta que no eres el único.

 

Elvira, somos todos


Elvira PostlinkElvira es como muchas de sus congéneres en México, una mujer engañada. Como a muchas, la han abandonado.  Gustavo le dijo “Voy por cigarros” y nunca volvió.  En el desasosiego llega la crisis y la búsqueda de certezas es necesaria. Ella es madre de dos pequeños, quienes a su corta edad resulta complicado confiar qué es lo que sucede.

Elvira está confundida, necesita explotar pero no sabe cómo hacerlo. Apenas van 10 minutos de la cinta, escrita y dirigida por Manolo Caro, y esta ama de casa al borde de un ataque de nervios ya es entrañable.

Caro nos sorprende nuevamente, después del buen resultado de “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas” con una estética plagada de pinceladas teatrales, muy al estilo  Almodóvar y Jean-Pierre Jeunet, mismas que envuelven al universo de Elvira en una anécdota que bien podría ser atemporal y universal. Todo de la mano de un ingenioso guión que refleja en la pantalla el silencio de una mujer en crisis.

La tensión y la comedia son dos características muy particulares de la cinta. Cecilia Suárez quien imprime en su personaje grandes gestos de inocencia e ingenuidad que evoluciona y progresa. Cada silencio de Elvira, vale oro. Cada verdad y mentira pronunciada de su boca nos lleva a la risa mientras tensionamos la quijada por que conocemos de fondo los grandes costales de preguntas que le dejó el abandono de Gustavo. Por otra parte, la mancuerna con Luis Gerardo Méndez resulta muy genuina sumada a todas las intervenciones especiales de actores como Mariana Treviño (Quien repite por tercera ocasión con Caro),  Vanessa BaucheAngélica Aragón y Angie Cepeda.

“Elvira,  te daría mi vida pero la estoy usando” es uno de esos productos que seguramente se volverán entrañables. Habrá que esperar las críticas y elogios de los especialistas, así como los grandes resultados en taquilla, mismos que quiero pensar no serán malos, tanto por su elenco como el gran esfuerzo publicitario de su distribuidora.

El efecto Epigmenio Ibarra



Todas las noches al llegar de mis labores me dispongo a apartar 45 minutos de mi tiempo para en encender mi computadora y sintonizar mi telenovela favorita. Cómo hemos cambiado, ¿Apoco no?

La culpa de esa mala costumbre de apartar mis pendientes para ver una novela la tiene Televisa, las cableras, pero sobretodo Epigmenio Ibarra. Mi historia de noveladicto comenzó el año pasado cuando un compañero de la universidad compartió un avance del primer híbrido de ficción para Cadena tres, la telenovela seriada: Las Aparicio. Eso es televisión, no chingaderas, pensé.

Mirada de Mujer

Seguramente usted, querido lector, sabe o ha escuchado mencionar el fenómeno que causó en su momento la telenovela “Mirada de mujer” protagonizada por un elenco pocas veces igualado: Angélica Aragón, Barbara Mori, María René Prudencio, Evangelina Elizondo, Plutarco Haza y Ari Telch. La producción estaba a cargo de la casa productora Argos liderada por Carlos Payán, Hernán Vera y Epigmenio Ibarra, un inteligente estratega mediático salido de las entrañas del periodismo social. En el 96, Mirada de mujer transgredió las más delicadas fibras de la narrativa televisiva gracias a su abordaje real de una sociedad contemporánea, y lo mejor, a través de la señal de Televisión Azteca. Sin embargo, tal y como sucede en la cenicienta, la carroza se convirtió en calabaza; cinco años más tarde del boom de Mirada de Mujer, las telenovelas “contemporáneas” fueron desapareciendo. Las razones no son difíciles de descifrar, el impacto económico de las historias en su comparativa con los grandes cuentos de Romeo y Julieta, Cenicienta y Blanca Nieves, a los que la audiencia mexicana ha estado acostumbrada por décadas.

Protagonistas de Las Aparicio

14 años más tarde, Argos resurgió en la programación televisiva. Su alianza con el canal de televisión de la familia Vázquez Raña, Cadena Tres, marcó su regreso definitivo a las telenovelas con distribución nacional y en señal abierta para el centro del país. Las Aparicio presentó en el 2010 la historia de una familia de mujeres que cargan con una especie de maldición, la muerte de sus esposos. Una vez más, la narrativa marcó la diferencia: Aurelia, la nana, relataba capítulo a capítulo la historia de la familia por medio de metáforas tan comunes como la vida misma. Sexo, política, amor, poli amor, diversidad sexual, paternidad, pero sobre personajes complejos, configuraron los 120 capítulos de la teleserie. Pero ¿Qué diferenciaba a Las Aparicio del resto?, la respuesta va más allá de los convencionalismos económicos: las redes sociales y el flujo constante de comunicación por parte de la producción de Argos (actores, productores y escritores) con la audiencia.

Epigmenio Ibarra

El equipo de Epigmenio Ibarra dio en el clavo que muchas producciones televisivas nunca pudieron encontrar: una trama exquisita, llena de prejuicios y tabúes listos para ser analizados y destruidos por medio de la ficción. Me explico, en Las Aparicio conocimos a Julia, una joven que asume su preferencia sexual lésbica a través de errores y aciertos, después enamorarse de “un futbolista aspirante a Pichichi” y darse cuenta que el verdadero amor estaba en su amiga de la infancia, Mariana. Temas que hoy para muchos resultan controvertidos y polémicos, mientras que para muchos otros no son sino el pan de cada día, el afrontarse a una sociedad prejuiciosa que no ve más allá de los convencionalismos sociales. Dudo que existan razones mayores para que los temas se aborden con una perspectiva distinta, más humana y porqué no, más aterrizada al terreno social, sino porque el equipo Argos comunicación es dirigido por periodistas (Ibarra y Payán) que en los noventa se adentraron en las fibras más delicadas del conflicto zapatista, que nos guste o no, genera en los productores un motor para juzgar y criticar a una sociedad tan compleja como la mexicana. Epigmenio, además de escribir semanalmente en Milenio y criticar las maneras de Felipe Calderón, es padre de familia de tres chicas artistas, Erendira, Camila y Natasha, esta última guionista, abiertamente lesbiana que  directa o indirectamente colabora con el toque diverso  y real del ser gay en México.

El triunfo del amor.- Televisa 2011

Del otro lado del zapping Las telenovelas de Televisa y Azteca siguen presentando historias llenas de estereotipo, con la diferencia de que introducen algunos temas de impacto social como aborto, homosexualidad, renta de vientres, entre otros, pero en su mayoría con posturas moralistas. Los personajes siguen conteniendo una estructura tan clara y tan católica de ser “buenos o malos” que las historias se demeritan capítulo a capítulo. No vayamos tan lejos, basta con ver títulos como “Triunfo del amor” donde el personaje principal tiene un nombre tan provocador que hasta ternura y piel chinita genera: “MARÍA DESAMPARADA”

La realidad del contenido de ficción mexicano es ambivalente, por un lado contamos con producciones dignas de exportación a cargo de Argos o Canal Once, mientras que por el otro, seguimos escuchando la misma historia, refritos tras refritos y una ausencia terrible de contenidos originales. La invitación es a darle la vuelta al consumo y buscar producciones inteligentes para la televisión, aunque para muchos, muy a nuestro pesar no podamos ver “Cadena Tres” y sintonizar El sexo débil, actual producción de argos o simplemente poder ver CANAL ONCE del Instituto Politécnico Nacional desde nuestro sistema de cable, pero como diría la nana Goya, esa es otra historia.

Si desea ver los capítulos de alguna de las producciones de ARGOS , lo invito a que entre  a http://www.argostv.com