De pasiones, pausas y reseteos

Llevo días queriendo descargar este sentimiento que me acompaña, no sé si a manera de desahogo o como un recordatorio que pretendo consultar cada que me pregunte porqué tomé ciertas decisiones. 

Noviembre ha sido el mes más extraño de este año para mí. No es por Trump ni por Fidel. Llegué de un viaje que apunta para ser inolvidable y casi coyuntural (si es que la palabra existe). Regresé con la mente hecha pelotas, con conclusiones muy duras, entre ellas las ganas de darle un descanso al video blog de manera oficial. Repensarlo y respirar un poco. Todo esto para darle orden a lo que creo que he intentado hacer durante este año. Y con ello no sólo me refiero a las cosas que publico por acá, en el trabajo, casa, estudios, en cómo estoy ahora y saber si me estoy sintiendo bien, si voy bien.

Siempre he creído que los lugares dicen cosas, y ahora creo que las fechas también lo hacen. Últimamente me viene mucho a la cabeza que hace un año estaba en otro lado, en mente-cuerpo y objetivos. Después de mucho barajear las cartas y repensar el juego, decidí comenzar a apostarle a algo que en estas últimas semanas ha ido tomando más fuerza: mi pasión por hacer que las historias sean contadas, la producción. El viaje me llevó a esta conclusión, no hay otra cosa que me apasione más que participar en un proceso de creación donde se comienza desde cero con la simple y llana intención de contarle a otros una historia que a alguien le pareció interesante, conmovedora y oportuna. Trabajar, caminar y apostarle a algo que no se sabe en qué va a terminar, pero cuando uno menos lo espera hay un día de estreno con la sala vacía a la espera de recibir a aquellos que por primera vez vivirán la experiencia de una historia que promete al menos contar algo.

A inicios de este año una buena familia me adoptó y comenzamos a ver muchas posibilidades para crecer, hacer planes. Me dejaron entrar hasta la cocina y encariñarme de una disciplina que cada día voy admirando más, el circo. Y aunque bien es cierto que no me veo haciendo telas, malabares o clown, sí veo claramente que quiero participar de la fiesta de ese espectáculo que a todos nos promete una cosa, al menos en el imaginario universal, sorprendernos.

Creo que en nuestro paso por la vida debemos nutrirnos de historias, una y otra vez. Incluso más historias que las que vivimos, escuchamos de nuestros amigos o vemos en la calle. Todo para cada uno poder construir un sistema de referencias cada vez más amplio que nos ayude a entender que la belleza de la vida está en la sencillez de su complejidad.

Hace unos días alguien me compartió que una de sus citas favoritas decía algo así como “Dentro de la repetición en la diferencia está el significado”, hoy quizá después de mucho repetirme encontré una diferencia en mi pasión que me llena significativamente esas ganas de querer empezar otra vez.

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