La nueva y reluciente tercera llamada

Aquí algo que sucedió tiempo atrás pero creo que vale la pena platicarlo…. los niños de Balcones de Oblatos en su primer acercamiento con el teatro.

El jueves 22 de septiembre fuimos al teatro Alarife Martín Casillas a presenciar la obra “Buscando a mamá”. 14 niños de Balcones de Oblatos tuvieron la oportunidad de ver un montaje para niños protagonizado por niños.  Entramos al teatro, hicimos fila, algunos quisieron ir al baño corriendo para conocer los rincones y como niños explorar todo el lugar y no quedarse sin conocer ni una esquina. Se aventaban, corrían  y perdían el control para después entrar en la sala y sentarse sin mover un dedo, platicando solamente y con una pregunta en común: ¿Ya van a dar la tercera llamada?, ¿Ya van a abrir la cortina? Esa impaciencia era tan particular como saber que esperaban con ansias algo que nunca habían escuchado, ni conocían y que apenas se les había explicado minutos antes.

Grandes y pequeños explotaban de impaciencia, algunos buenos improvisadores contaban que les gustaba cantar o bailar, vamos pues, que ellos también sabían del escenario. Mi nervio aumentaba conforme pasaban los minutos; si más de un niño salía insatisfecho de la experiencia teatral o con ganas de no regresar porque se aburrió, mi premisa se caería, aún cuando todas las posibilidades eran posibles. Llegó la tercera llamada, uno de los más pequeños se acomodó en el descansabrazos para alcanzar a ver, Wendy lo regañó pero yo lo dejé, el estaba deseoso de ver las luces, no podía negarle el privilegio de ver bien. ¿Eso es como la noche, verdad? Preguntó y confirmé con gusto, a mi lado existieron muchas preguntas que pasé por alto respondiendo: “Ahorita vas a comprender todo, si pones atención a la historia ellos van a contestar todas tus preguntas”, y así fue. Debo confesar que tuve que desaprender la experiencia ya tan conocida del teatro, para explicar a quien me preguntaba qué era el telón, el porqué de los aplausos y cómo las luces juegan en el vaivén de lugares  y situaciones.

Buscando a mamá relata la historia de una niña cuya mamá entra en una enfermedad muy delicada, la pequeña queda en casa mientras imagina un sinfín de cosas que le pudieron haber pasado a su mamá y  planea su estrategia para traer a su mamá de vuelta. La temática se abordaba con sutileza, juego e imaginación, por lo que se demuestra empíricamente y una vez más, que el teatro puede ser un movilizador de historias intocables o delicadas para la emoción del niño.

Finalizó la función y algunos preguntaban que a qué hora comenzaba la siguiente, que se querían quedar a otra, mi sonrisa fue sincera, habíamos logrado el objetivo. Es bien sabido, para quienes trabajamos en la escena, que muchas personas matan a la experiencia teatral por una primera y única mala puesta en escena que en el pasado les hizo pensar que todo el teatro es igual; esas obras con tono pesado y lenguaje exacerbado que no  permite el entretenimiento sino la frustración. Por otro lado, el hecho de los niños poderse ver reflejados con historias que podían ser tan cercanas, abrió la puerta para que estuvieran dispuestos a recibir toda la marejada de estímulos provenientes de  los pequeños actores, las luces y el sonido.

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